HALLAZGOS QUE SE TRADUCEN EN BENDICIÓN

¡El primer programa judío mesiánico acreditado en la historia de Europa ha sido lanzado!

By Daniel Hopkins, iglesia Gateway
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Era una tranquila mañana de agosto de 2006 en Auschwitz, sitio del infame campo de concentración ubicado en la Polonia ocupada por los nazis, en el que más de un millón de judíos fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. Sasha Shainoga había ido de visita desde Ucrania para aprender sobre los horrores y atrocidades sucedidos en este campo unos 70 años antes.

Muchos europeos han podido visitar Auschwitz dada su accesible ubicación en Europa. Llegan olvidando el futuro momentáneamente para mirar hacia el pasado, pero esta visita en particular alteraría el resto de la vida de Sasha.

A medida que avanzaba en el recorrido algo captó su mirada. “Vi a un grupo de jóvenes, estudiantes de Israel”, dice con un marcado acento ucraniano. “El profesor trataba de explicar la profunda tragedia a sus estudiantes —y ellos no lo escuchaban”. Los ojos de la esposa de Sasha, Hanna, comienzan a llenarse de lágrimas mientras él recuerda ese día. “En ese momento me di cuenta de que si no entienden la tragedia que sucedió, puede suceder de nuevo. Me di cuenta de que si es tan importante para el diablo destruir al pueblo judío, es importante para nosotros, como creyentes,  salvarlo”.

En los meses siguientes a ese viaje, Sasha sintió un nuevo propósito y supo que Dios estaba usando ese encuentro en Auschwitz para hacer algo importante en su vida. Sasha se había graduado del Instituto Bíblico Judío Mesiánico (MJBI) en Odesa, Ucrania, mismo que trabaja para equipar a líderes para alcanzar al pueblo judío con el amor de Yeshúa (Jesús). Inmediatamente después de eso, aceptó un empleo trabajando con Valentin Sviontek. Valentin es un también ucraniano quien había comenzado ayudando al pastor de Gateway, el  doctor Wayne Wilks Jr., con el lanzamiento pionero del MJBI en 1996.

Cuando Valentin lo invitó a unirse a la escuela poco después de su lanzamiento, Sasha gravitó hacia la línea de estudios judeo-mesiánicos, sin estar seguro de a dónde le llevaría eso, pero fue en aquel momento en Auschwitz, casi una década más tarde, que se dio cuenta de que no solo estaba siguiendo a pie juntillas el objetivo del MJBI; Dios lo había seleccionado para un propósito único.

“Él no eligió el sendero judío al estudiar”, dice Hanna. “Este sendero lo eligió a él”.

Sasha no es judío y tampoco lo es Hanna, pero su deseo de alcanzar al pueblo judío proviene del tiempo pasado como estudiantes y miembros de la facultad del MJBI. De hecho, es ahí donde se conocieron hace casi 20 años. Aunque ciertamente no buscaban el amor, lo hallaron. “Conocí a Sasha e inmediatamente me enamoré”, dice Hanna. “Simplemente lo miré y dije, ʻoh, noʼ”.

Hanna recuerda su primer encuentro con el antisemitismo. Su profesora de bachillerato era judía y fue objeto de violentas reacciones de parte de estudiantes y colegas profesores a causa de ello. Tras un momento particularmente difícil para la profesora, Hanna salió en su defensa. “Le dije que debía ser valiente y sentirse orgullosa de ser judía. Fue solo un momento de apoyo, pero sé que significó mucho para ella”, dice. “Aún como estudiante sin ningún poder real, estaba lista para apoyarla”. Fueron momentos como este los que posicionaron a Hanna en su sendero ministerial.

Ella y Sasha se graduaron del MJBI y ambos se unieron al personal de la escuela en Odesa, en la que trabajaron por 17 años. Durante ese tiempo tuvieron a su hija Nataly y su hijo Shimon. La vida continuó apaciblemente mientras ellos seguían echando raíces y trabajando como líderes clave a lado de Valentin, en el MJBI. Si bien no han habido mayores obstáculos en el camino, algunas cosas interesantes hansucedido.

Un día hace siete años, Sasha, por alguna razón que no puede explicar, decidió que quería aprender polaco. “Simplemente vino a mí un día y dijo, ʻcariño, quiero estudiar polacoʼ”, dice Hanna. “Quizás fue que sus raíces polacas lo despertaron”. Ella no estaba segura de cuánto tiempo aguantaría él aprendiendo otro idioma; parecía que sería un pasatiempo desperdiciado. Aunque Ucrania comparte una frontera con Polonia, en realidad no había forma de que practicara  el hablar polaco. Sin embargo, perseveró en ello.

Grzegorz—Gregorio—Boboryk es un personaje peculiar. Su cómica disposición es de tan perfecta ejecución como su ropa —ambas características que encantan a sus estudiantes. Como profesor en el Colegio de Teología y Ciencias Sociales en Varsovia, Polonia, posee un creciente conocimiento y amor por el Antiguo Testamento. En un viaje a los Estados Unidos para asistir a la Conferencia Gateway el año pasado, compró un sombrero de piel a la Indiana Jones, y lo porta con estilo y fanfarronería. Durante su estancia ahí, habló sobre cómo su escuela había lanzado un programa de estudios judíos que finalmente había fracasado. Él y el presidente de la escuela, Piotr—Pedro—Novak, querían que funcionara pero tuvieron que soltarlo. Con todo lo que había sucedido en Polonia, no podían comprender por qué el programa nunca despegó.

El país alguna vez fue el centro de la cultura judía en Europa, antes de que tres millones de judíos polacos fuesen trágicamente asesinados durante la 2a Guerra Mundial. El gueto judío en Varsovia, el mayor en Europa, aprisionó a más de 400 mil personas judías en menos de 2 kilómetros cuadrados. Tras la guerra, la población judía disminuyó aún más con la mudanza de muchos judíos polacos a Israel, pero ahora las generaciones más jóvenes están comenzando a volver para descubrir sus raíces en Polonia. Gregorio y Pedro querían alcanzar a esta generación joven, pero no sabían exactamente cómo.

El pastor de Gregorio, Krzysztof—pronunciado “Kristoff”—Zareba, estaba teniendo un problema similar. Su congregación tenía un creciente número de congregantes judíos mesiánicos, y él intentaba descifrar cómo conectarse con ellos. Convocó a una reunión de liderazgo en su iglesia, Christian Fellowship North. Con ayuda de su conexión en Gateway, invitó a Valentin y Sasha del MJBI a ir y aprender más sobre cómo comenzar una congregación judía mesiánica. Un comentario de Valentin captó la atención de Gregorio. Mencionó la dificultad que el MJBI estaba teniendo en cuanto a su colaboración con un seminario en Odesa. Las cosas no estaban resultando de la forma en que Valentin había esperado. Ahora, Gregorio se ríe cuando explica la idea que tuvo ese día. “Pensé, ʻbueno, yo soy profesor en un colegioʼ”, dice. “Me acerqué a Sasha y Valentin y sugerí hablar con mi presidente sobre incorporar el programa a nuestra escuela”.

Pedro estaba emocionado frente a la idea, pero tenía algunas dudas debido a cómo había resultado el intento anterior de establecer un programa judío. Hubo una reunión con el pastor Wayne y el presidente del MJBI, Nic Lesmeister, y muy rápidamente todos se dieron cuenta de que esto no era solo coincidencia—Dios estaba arreglando todo esto y las piezas del rompecabezas embonaban perfectamente.

Adaptarían el programa creado por el doctor Raymond Gannon—el teólogo que redactó el plan de estudios del MJBI y erigió el programa de Estudios Judíos Mesiánicos de King’s University (Universidad del Rey)—y lo pondrían bajo el cobijo de la escuela en Varsovia, lo que lo haría el primer programa de educación superior en la historia de Europa en centrarse en estudios judeo-mesiánicos y ser completamente acreditado. Sin embargo, había un problema. Necesitaban a alguien con un profundo entendimiento del programa, que además supiera polaco con fluidez. ¡El “pasatiempo” lingüístico de Sasha lo hizo estar especialmente calificado para el trabajo!

Valentin tuvo que renunciar a su mano derecha. Sasha tomó algún tiempo para orar sobre ello y, finalmente, se mudó con Hanna y sus hijos a Varsovia. “Al principio todo se movía lentamente”, dice Hanna, “pero después todo tomó velocidad y sucedió muy rápidamente. Corríamos para mantener el paso”.

En Texas los días de otoño perfectos no suceden a menudo, pero en Varsovia, en octubre pasado—el día en que el Colegio de Teología y Ciencias Sociales lanzó el nuevo programa judío mesiánico—el clima fue idílico. Dentro del auditorio principal de la escuela, diseñado en un moderno estilo arquitectónico no común en los Estados Unidos, Nic Lesmeister y el doctor Gannon, junto con Pedro Novak, se dirigieron a los cientos de asistentes.

Fue un día histórico, uno que quizás haya pasado desapercibido para la mayoría, pero para Sasha (ahora Olek, en polaco), Hanna y aquellos realmente preocupados en alcanzar a la nueva generación de judíos y conectarlos con el Mesías, fue monumental. Sasha se sentó calladamente, permitiendo que los demás se dirigieran al público mientras él hacía algunas observaciones—lo mismo que había hecho al visitar Auschwitz hacía más de una década. Esta ocasión, sin embargo, no estaba triste porque los jóvenes no recordaran su herencia; estaba feliz porque sabía que nunca olvidarían.


Este artículo fue publicado originalmente en la edición de primavera 2019 deGateway Life, y fue usado con permiso del autor y de la iglesia Gateway.


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