¿POR QUÉ JESÚS? Y ¿POR QUÉ LA SANGRE?

Dos preguntas de Pascua

Por rabino Marty Waldman
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Publicado en Artículos Destacados, Festividades Judías, Pésaj, Recursos Destacados, sobre 28 de febrero de 2018

“Bueno, ¿y por qué tenía que haber un Jesús? ¿Quées todo esto de la sangre?”

Estas son preguntas que mi esposa, Marleen, escuchó mientras asistía a una clase sobre antisemitismo en el Centro Comunitario Judío en Dallas. La mujer que impartía la clase sostenía la premisa básica de que la raíz del antisemitismo estaba en el cristianismo. Este entendimiento del antisemitismo es una triste observación sobre las relaciones judías-cristianas a lo largo de los últimos dos milenios (consulte Romanos 11 para ver la apropiada relación entre judíos y cristianos). Sin embargo, las preguntas hechas en esta clase por un hombre judío anónimo son en extremo pertinentes para el plan redentor de Di-s para la humanidad, se trate de judíos o gentiles.

El plan redentor de Di-s se revela más claramente en dos eventos históricos extremadamente significativos. El primero es la Pascua en Egipto y el segundo es la crucifixión en el Calvario. Estos dos propicios eventos se celebran en forma conmemorativa. La Pascua se celebra anualmente con una comida de séderpor parte del pueblo judío en conmemoración de la obra redentora—y cumplimiento del pacto—de Di-s a favor de Israel.

Hace casi tres mil quinientos años, cuando Di-s liberó a Israel de la esclavitud en la tierra de Egipto, dijo: “Cuando vea la sangre, te pasaré por alto”. El juicio de Di-s caería sobre Egipto, pero cuando viera la sangre, su juicio pasaría por alto a aquellos quienes por fe habían aplicado la sangre del inocente cordero sobre sus hogares. En esencia, la sangre del cordero era la única protección provista por Di-s contra su gran juicio. No era suficiente ser judío en aquel entonces… cada judío necesitaba esa sangre para recibir protección de la ira de Di-s y liberación gracias a la redención de Di-s.

Los cristianos de todo el mundo también anuncian la obra redentora de Di-s en el madero en el Calvario, a través de la celebración de la “Cena del Señor” (o Comunión, como algunos la llaman). Esta es también una celebración conmemorativa que recuerda la obra redentora de Jesús (su muerte en el madero) en nombre de todos aquellos que habrían de poner su fe en él. Tristemente, la mayoría de los cristianos observan la cena del Señor dentro de un vacío histórico.

Históricamente, Yeshúa (Jesús) instituyó la cena del Señor en el contexto de la celebración de la Pascua. Inmediatamente después de la comida de séder de Yeshúa con sus discípulos, (algunas personas la llaman “La Última Cena»), él voluntariamente dio su vida como inocente cordero pascual. Así, cuando Yeshúa levantó la copa de vino y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada” (Lucas 22:20),  hacía referencia especial a la copa de la redención, que es la tercera copa de vino del séder.

Para comprender completamente el significado de la relación entre esta copa de vino y la sangre del nuevo pacto, uno debe darse cuenta de que cuatro distintas copas de vino se levantan y beben durante el séder. Estas cuatro copas tradicionalmente se basan en cuatro frases representativas halladas en Éxodo 6:6-7:

1. La copa de santificación, versículo 6, “… yo los libraré…”

2. La copa de las plagas, versículo 6, “…yo los liberaré…” (también Éxodo 3:19-20)

3. La copa de redención, versículo 6, “… yo los redimiré…”

4. La copa de alabanza (también conocida como la copa de la consumación), versículo 7, “…yo los tomaré como mi pueblo y seré su Di-s…

”La copa que Yeshúaequiparaba con la sangre del nuevo pacto era la tercera copa, la copa de la redención. Redimir” significa “comprar de vuelta” o “recuperar pagando un precio”. El precio pagado por la redención, tanto en la cena de Pascua como en la cena del Señor, es la sangre de un cordero.

El evento asombroso que tuvo lugar en la última Pascua de Yeshúano fue el hecho de que Él y sus discípulos comieran el cordero sacrificado, o que bebieran el vino de Pascua, sino que recibiesen la asombrosa revelación de que Yeshúa, al levantar la tercera copa de vino, ¡se comparaba con el cordero pascual sacrificado para la redención del pueblo de Di-s!

Marvin Wilson, en su excelente libro, Our Father Abraham, Jewish Roots of the Christian Faith, lleva a cabo una relevante discusión en referencia a Yeshúacomo cordero pascual:

“Al referirse a su muerte como sacrificio, Jesús se estaba comparando a sí mismo con el cordero pascual (véase Apocalipsis 5:12, ‘el cordero inmolado’). Juan el Bautista lo llama ‘el Cordero de Di-s’ (Juan 1:29, 36). Pablo refleja este mismo simbolismo: ‘Porque el Mesías, nuestro cordero pascual, ha sido sacrificado’ (1 Corintios 5:7). Pedro describe a los hijos de Di-s como redimidos ‘por la sangre preciosa del Mesías, un cordero sin mancha ni defecto’ (1 Pedro 1:19). Esta comunidad redimida por la sangre también es descrita como ‘una nueva tanda [de masa] sin levadura’ (1 Corintios 5:7). El significado profético de la muerte de Jesús—’ninguno de sus huesos será roto’ (Juan 19:36)—es claro en los pasajes del Antiguo Testamento que establecen que los huesos del cordero pascual no debían romperse (Ex. 12:46; Nm. 9:12; referencia cruzada Sal.34:20).”

Entonces, ¿por qué tenía que haber un Jesús? y ¿qué hay de la sangre? La Toráexplica en Levítico 17:11 que “la vida de todo ser está en la sangre. Yo (el Señ-r) les he dado a ustedes la sangre para que sobre el altar se haga expiación por ustedes. Por medio de la sangre misma se hace expiación por ustedes”. La sangre inocente era y todavía es requerida por Di-s como rescate por cada alma humana.

¿De dónde sacamos esa sangre hoy? Ya no hay un altar en un templo y no hay más corderos pascuales sacrificados año tras año. La pregunta entonces es: ¿es Yeshúaverdaderamente este último cordero sacrificado cuya sangre inocente habría de hacer expiación por mi alma y redimirme de un destino de destrucción?

El profeta Isaías responde esta pregunta al igual que a “¿Por qué tenía que haber un Jesús?” En Isaías 53:6-8:

“Todos perderemos el rumbo, como ovejas, y cada uno tomará su propio camino; pero el Señor descargará sobre él todo el peso de nuestros pecados. Se verá angustiado y afligido, pero jamás emitirá una queja; será llevado al matadero, como un cordero; y como oveja delante de sus trasquiladores se callará y no abrirá su boca. Sufrirá la cárcel, el juicio y la muerte; ¿y quién entonces contará su historia, si él será arrancado por completo de este mundo de los vivientes y morirá por el pecado de mi pueblo?”

El hecho de que Isaías estuviese hablando al pueblo de Israel acerca de alguien que moriría para hacer expiación por el pecado no puede pasarse por alto.

Aunque algunos de mis hermanos judíos diferirían, mi conclusión con respecto a la palabra profética de Isaías es sencillamente innegable: ¡Isaías no habla sino del Mesías Yeshúa! Uno de los elementos notables de la profecía de Isaías es el hecho de que fuese escrita setecientos años antes del nacimiento de Jesús.

¿Por qué tenía que haber un Jesús? Porque Di-s dijo que usaría la muerte (y la sangre) de un hombre inocente para redimir a su pueblo de su iniquidad. Por lo tanto, el juicio de Di-s podría pasar por alto a su pueblo. Aunque trágico para este inocente, el pueblo de Di-s pudo regocijarse por la obra redentora del Señ-r en su beneficio, pues Yeshúano era un hombre ordinario y la muerte no podía retenerlo. ¡Yeshúa, el Cordero Pascual, está vivo y sentado a la diestra de Di-s!

A mis hermanos judíos que quizás se pregunten: “¿Por qué Jesús?” o “¿Por qué sangre?”, les diría que la temporada de Pascua es una temporada de redención. ¡Usted puede recibir redención y liberación al creer enYeshúael Mesías hoy! La palabra de Di-s dice que hoy es el día de la redención, así que “¡no endurezcáis vuestros corazones!”

A mis hermanos cristianos les diría que el plan redentor de Di-s para la humanidad nació históricamente de un contexto judío. De hecho, las Escrituras afirman que “la salvación es de los judíos”. Es hora de reconocer que Di-s ha tenido un solo plan de redención para la humanidad, y que éste incluye al pueblo judío. Di-s no ha reemplazado a Israel con la Iglesia, sino que ha colocado a los cristianos dentro de la comunidad de Israel (Efesios 2:11-13) y los ha injertado al olivo judío (Romanos 11:17-24).

Este año, mientras celebramos la obra redentora de Di-s para con su pueblo, quisiera recordar a usted que Yeshúadijo en Marcos 14:25 que esperaría para beber de nuevo la cuarta copa (la copa de consumación y alabanza) con nosotros en el reino de Di-s.

¡Quizás el año que viene en Jerusalén! ¡FELIZ PASCUA!


El rabino Marty Waldman y su esposa Marleen fundaron la sinagoga mesiánica Baruch HaShemen Dallas, Texas. Él es también vice-presidente de la mesa directiva del MJBI.


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