TISHÁ B’AV

Su historia y prácticas

Por Dee Catz
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Publicado en Festividades JudíasTishá B'Av sobre 26 de enero de 2018

De los varios festividades y ayunos no ordenados bíblicamente pero conmemorados en el judaísmo, Tishá B’Av es el más sombrío.

Literalmente traducido como el noveno día de Av, que es el cuarto mes en el calendario judío, Tishá B’Av es la única festividad que, en el hemisferio norte, cae en el verano. Es un día de luto, ayuno y remembranza de las muchas tragedias experimentadas en la historia judía, incluyendo algunas mencionadas en la Biblia.

Encontramos la primera referencia bíblica del noveno día del cuarto mes en el libro de 2 Reyes. El capítulo 25 detalla los horrores de la conquista de Jerusalén a manos de los babilonios, bajo el mando de Nabucodonosor II. Tras un largo sitio de la capital, las murallas de la ciudad fueron atravesadas y el templo erigido por el rey Salomón fue saqueado e incendiado. Oficiales y sacerdotes fueron muertos, lo mismo que incontables otros judíos. Varios miles que escaparon al genocidio fueron llevados cautivos por los babilonios, poniendo así fin al imperio davídico, e iniciando el primer exilio de la Tierra Prometida.

Un incidente anterior, tradicionalmente atribuido al noveno día de Av pero no corroborado en la Biblia, es el día en que los 12 espías volvieron de su misión de reconocimiento y los israelitas clamaron prefiriendo volver a Egipto que enfrentar a los cananeos. La tragedia hallada en Números 14 es que Dios juró que ninguna de las personas que habían visto su gloria y señales milagrosas en Egipto y el desierto vería la tierra prometida a sus ancestros.

Un evento posterior, también atribuido al nueve de Av, es la destrucción del segundo Templo a manos de los romanos, en el año 70. El lugar de adoración había sido erigido bajo instrucciones de Ciro el Grande, como se describe en los libros de Esdras y Nehemías. En Lucas 21, Yeshúa predijo la destrucción del Templo y Jerusalén, pero no dio una fecha específica.

La tradición dice que rebeldes de Bar Kojba fueron asesinados por los romanos en la batalla de Betar, en el año 133 de la era común. Adicionalmente, el Monte del Templo de fue también destruido y la fecha atribuida a esta tragedia es el nueve de Av.

Otra leyenda dice que fue en Tishá B’Av, en 1290 d.C., que los judíos fueron expulsados de Inglaterra. Dos siglos más tarde, en 1492, los judíos fueron echados de España y esa fecha fue también, supuestamente, el nueve de Av. Además, el judaísmo tradicionalmente guarda la creencia de que en 1914, en el nueve de Av, comenzó la I Guerra Mundial que, a su vez, llevó al Holocausto y la II Guerra Mundial.

Es por esta razón que Tishá B’Av es considerado un día de calamidad digno de conmemoración por parte de los adherentes al judaísmo. Aquellos quienes siguen la práctica estrictamente marcan la fecha desde tres semanas antes. Lloran la destrucción del primer Templo, el exilio físico y espiritual resultante, que creen continuará hasta que el tercer Templo sea construido, dando la bienvenida por primera vez al tan esperado Mesías.

Hay restricciones en cuanto a comer (no carne o pollo, solo pescado) y no beber vino, excepto para los rituales de Shabat y circuncisión.

Aquellos menos fervientes en sus costumbres tienen restricciones durante los nueve días precedentes a Tishá B’Av. La ropa no debe ser limpiada, lo que incluye no comprar, coser, tejer o hilar nuevas ropas. Nadar en el mar o piscinas no está permitido, lo mismo que hacer renovaciones o modificaciones al hogar. No se está siquiera permitido plantar árboles que hayan de producir sombra en el futuro. Las reglas incluyen la higiene personal. No se deben cortar las uñas ni el cabello en los días precedentes al ayuno. En resumen, no hay celebraciones durante este tiempo.

El día del ayuno, toda comida y todo líquido para beber están prohibidos, así como las relaciones íntimas. No se permite el maquillaje ni ducharse, como tampoco usar zapatos de piel. Hay servicios nocturnos y se lee el libro de las Lamentaciones. La costumbre es que todos quienes estén escuchando la lectura deben sentarse en el piso y demostrar que están de luto.

“Ahora ustedes se acercan a Cristo, quien es la piedra viva principal del templo de Dios. La gente lo rechazó, pero Dios lo eligió para darle gran honra. Y ustedes son las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo espiritual. Además, son sacerdotes santos. Por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que agradan a Dios. Como dicen las Escrituras:
«Pongo en Jerusalén una piedra principal,
elegida para gran honra,
y todo el que confíe en él
jamás será avergonzado».”
1 Pedro 2:4-6, NTV

“Recordar mi sufrimiento y no tener hogar es tan amargo que no encuentro palabras.Siempre tengo presente este terrible tiempo mientras me lamento por mi pérdida. No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente:
¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: «El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!». El Señor es bueno con los que dependen de él, con aquellos que lo buscan. Por eso es bueno esperar en silencio la salvación que proviene del Señor.”
Lamentaciones 3:19-26

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Artículo usado con permiso. Publicado originalmente por Kehila News, sitio comunitario israelí de noticias y portal de información cuya misión es exaltar el nombre de Yeshúa a través de reunir, organizar y presentar información de las voces de la comunidad mesiánica israelí, para que sean escuchadas alrededor del mundo.

SOBRE LA AUTORA: Dee Catz, nacida en Israel, es una creyente judía en Yeshúa felizmente casada y con hijos. Le interesa cocinar y hornear, y todas las cosas bíblicas. Historia, geografía y arqueología son algunos de sus pasatiempos favoritos, así como pasear con su familia y amigos por los sitios prominentes los y parques nacionales de Israel. Ha contribuido a Kehila News Israel desde diciembre de 2015.


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