¡TODA UNA CIUDAD SE REGOCIJA!

Por Nic Lesmeister, presidente y CEO
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Publicado en Festividades JudíasSimjat Torá sobre 14 de enero de 2018

Hace algún tiempo mi familia y yo vivimos en Israel por un año, adonde llegamos a fines de octubre. Nuestro primer día en la Ciudad Eterna lo pasamos vagando por los confusos corredores y angostas calles empedradas de la Ciudad Vieja. Nos dimos tiempo para explorar y empaparnos con la belleza del ancestral corazón de Israel.

De repente, nos encontramos justo en la ruta de una animada procesión que se acercaba. El eco del ruido se escuchaba por toda la torcida, empedrada calle, a medida que la multitud de judíos ortodoxos se acercaba. Debo admitir que mi respuesta inicial fue de preocupación, pues la Ciudad Vieja había sido semillero de conflictos en los meses previos a nuestra llegada. Para mi sorpresa, ¡los ruidos que escuchamos eran de increíble gozo! Al enfocarse mis ojos a través del oscuro túnel en la cada vez más cercana multitud de gente, pude notar danzas, cantos y risas desenfadados. Hicimos una pausa y observamos intrigados mientras el desfile avanzaba.

Más tarde esa noche salí al balcón de nuestro apartamento ubicado en el centro de la ciudad y escuché los sonidos de canto, danza y risas aún llenando Jerusalén de gozo. Un amigo me había informado que lo que había presenciado era Simjat Torá (el gozo de la Torá/Ley), que era una festividad de Shabatal final de la festividad otoñal de Sucot. ¡Imagínese a toda una ciudad regocijándose por la palabra de Dios!

Cada año el pueblo judío lee la Torácompleta. Simjat Torámarca el fin de la lectura de la Torá y el inicio del siguiente ciclo anual de lectura–cuando los rollos vuelven a Génesis 1. Hombres, mujeres y niños pasan el día celebrando la Torácon hafakot—danza en círculos alrededor de los rollos mientras éstos son paseados a lo largo de la ciudad, en celebración.

Las palabras del rey David entraron a mi mente mientras atestiguaba estas hermosas imágenes y sonidos: “¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!” (Salmos 119:97)

En ese momento me vi sobrecogido por una profunda gratitud por las ancestrales tradiciones de este gozoso, si bien sobrio, pueblo judío. Su estricta preservación de la Palabra ha permitido a un gentil como yo tener acceso a la revelación de Dios mismo. El apóstol Pablo similarmente comprendió esto cuando escribió que un gran beneficio de ser judío es “que las palabras de Dios les han sido confiadas” (Romanos 3:1-2)

Vivimos en un tiempo en que el amor y honra a la palabra de Dios parece estar por los suelos. ¿Cuándo fue la última vez que usted vio a un hombre, mujer o niño danzar y cantar gozosamente en círculos alrededor de su Biblia? El Instituto Bíblico Judío Mesiánico se esmera por llevar este mismísimo gozo y honor a miles de creyentes judíos mesiánicos alrededor del mundo. Al enseñar la palabra de Dios a estos estudiantes, vemos de primera mano este resplandor de gozo a medida que la antigua palabra escrita se transforma en palabra viva en sus corazones.

¡Espero que usted también experimente su propio Simjat Torá!


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