LA TRADICIÓN BÍBLICA DE LA CUENTA DEL OMER

Por Equipo de ONE FOR ISRAEL
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Publicado en Cuenta del OmerFestividades Judías sobre 2 de enero de 2018

¿Alguna vez ha contado los días para un evento que le ilusiona? El tiempo puede pasar muy lentamente cuando está contando. Se dice por ahí que “una olla vigilada jamás hierve”, es decir que, entre más atención prestemos al tiempo, más nos parecerá que pasa muy lentamente. Dios, como es de esperar, está consciente de este fenómeno y lo ha aprovechado para expresar una verdad fundamental a través de “La Cuenta del Omer”.

Cuenta del Omer

En Levítico 23, el capítulo en el que Dios establece la ley sobre cómo celebrar todas las fiestas, él dice esto:

“A partir del día siguiente al sábado, es decir, a partir del día en que traigan la gavilla de la ofrenda mecida, contarán siete semanas completas. En otras palabras, contarán cincuenta días incluyendo la mañana siguiente al séptimo sábado; entonces presentarán al Señor una ofrenda de grano nuevo.” (versos 15-16)

Así como cualquier mujer que haya dado a luz sabe exactamente cómo se siente un período de nueve meses, el pueblo judío sabe exactamente cómo se percibe el período desde la Pascua hasta la Fiesta de las Semanas (llamada la fiesta de Shavuot en hebreo, que significa semanas; también conocida como Pentecostés debido a los 50 días), porque tiene que contar esos días cada año. Cincuenta días. Siete semanas. Cada día, se cuenta el omer.

Es un poco como tener un calendario de adviento, pero sin regalos… y del doble de tiempo. Es realmente un muy largo tiempo.

Ahora, quizá usted se pregunte, “¿qué es un omer?” Un omer es una unidad de medida, equivalente a alrededor de 3 y medio litros, o poco más de quince tazas de materias primas en seco. En este caso, cebada. Algunas veces un omer se traduce como una gavilla, dado que equivale más o menos la cantidad de cebada o granos necesarios para conformarla. Así, la instrucción es presentar un omer o gavilla de cebada delante del Señor, y luego contar siete semanas hasta que la cosecha de trigo haya madurado; entonces llega la Fiesta de las Semanas.

La importancia del plazo de tiempo

Dios ha dado al pueblo judío un reloj interno y una buena idea del tiempo dentro de este marco, pero ¿se da usted cuenta de que esta es la duración entre la resurrección y el día en que Dios derramó su Espíritu Santo en Pentecostés, la Fiesta de las Semanas?

Él fue crucificado en Pascua, y levantado en la mañana del tercer día, que es cuando comienza la cuenta, y ascendió diez días antes de que el Espíritu Santo fuese derramado durante la Fiesta de Las Semanas. Durante cuarenta de esos cuidadosamente contados cincuenta días, Yeshúa anduvo por ahí, pasando tiempo con sus amigos, comiendo con ellos, hablando con ellos, asustándoles de vez en vez; especialmente al inicio.

Interesantemente, al ver cada vez que se menciona la cebada a lo largo de la Biblia, es en el contexto de victoria y/o provisión. Esta es una muy buena descripción del trabajo salvador de Yeshúa al morir y levantarse de nuevo durante Pascua. Además, el mecer la cebada es un requerimiento junto con el ofrecimiento de un animal, otro grano y ofrendas de vino nuevo, tal como se listan en Levítico 23, llamándosele a esto las primicias.

Pablo menciona no una, sino dos veces en 1 Corintios 15:20-23, que esto es un presagio de la resurrección de Yeshúa:

“Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen.”

Fue exactamente en esta época del año que Yeshúa se levantó de los muertos, victoriosamente. Fue durante la Cuenta del Omer que caminó sobre la tierra en su cuerpo resucitado, y fue justo antes de la Fiesta de las Semanas que ascendió de nuevo a los cielos y envió al Espíritu Santo, tal como había prometido.

¡Cuarenta días es mucho tiempo!

No fue solo un espejismo o alucinación. En cierto momento, más de 500 personas lo vieron al mismo tiempo, de acuerdo con 1 Corintios 15:6. Tomás metió su dedo en las heridas causadas por los clavos y vio de cerca el orificio en su costado. Yeshúa podía atravesar paredes sólidas, pero también cenar pescado. Sus amigos no le reconocieron inmediatamente, pero Él rápidamente les probó que era en verdad Él. Yeshúa no es el primero en haberse levantado de la muerte (hubieron dos niños que lo hicieron en tiempos de Elías y Eliseo, y Yeshúa levantó de la muerte a una niña de doce años y a su amigo Lázaro), pero sí fue el primero en volver en su cuerpo resucitado, para no morir de nuevo jamás.

Este es un hecho sorprendente. ¿Por qué no intenta “contar el omer” usted mismo, marcando los días desde Pascua hasta Pentecostés? (la fiesta de Shavuot) Así tendrá usted también una idea tangible de cuánto tiempo nuestro Señor, ya resucitado, caminó sobre la tierra, tras vencer a la muerte por todos nosotros.

Lucas asegura al lector,“Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios.” (Hechos 1:3)

Él se levantó de la muerte después de Pascua, por cuarenta días estuvo entre ellos, enseñándoles sobre el reino de Dios, y explicando cómo había cumplido las profecías, y luego ascendió a su lugar a la derecha del Padre, una semana antes de Pentecostés.

Amigos, Yeshúa está vivo. ¡Ciertamente vivo!

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Usado con permiso, de www.oneforisrael.org


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