SUCEDIÓ UNA NOCHE

Un devocional de Purim

Por Tara Kieschnick, Gerente de Medios y Comunicación del MJBI
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Publicado en Festividades JudíasPurim sobre 7 de diciembre de 2017

“Esa noche el rey no podía dormir, entoncesordenó a un asistente que le trajera el libro de la historia de su reino para que se lo leyeran..” Ester 6:1

La mayor parte de mi vida he sido una “lechuza”. Mi reloj interno parece funcionar mejor, y mi energía y creatividad incrementar, durante la tarde y noche. Por elección o insomnio, en ocasiones sesiones nocturnas de solitud e inspiración reclaman mi atención, ya sea para trabajar en algún proyecto o en mí misma.

Por lo tanto, es comprensible por qué me llaman la atención las escrituras referentes a la actividad nocturna. La vida y nombre de Jacob fueron cambiados debido a que luchó con Dios (Gn 32:28). Samuel, desde de niño, escuchó la voz de Dios confiándole su mensaje (1 S. 3:10). David escribió muchos salmos de dolor convertido en alabanza, ira convertida en esperanza y miedo convertido en confianza (Sal. 16:7). Inclusive Jesús  comulgó con su Padre y caminó sobre el agua (Mt. 14:25); todo ello ocurrió durante la noche.

El sexto capítulo de Ester también contiene una referencia de ese tipo. El primer enunciado del verso uno dice, “esa noche el rey no podía dormir.” Algunas versiones lo traducen como, “el sueño abandonó al rey”, o “se le fue el sueño al rey”. Qué fue lo que perturbó inicialmente al rey Jerjes (Asuero) no lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que Dios estaba involucrado en ello, pues un elemento clave de la historia de Purimdependería de lo que sucedió después.

Con el sueño eludiéndole, el rey intentó leer y luego decidió trabajar un poco. Jerjes descubrió un descuido en sus libros de registro durante esta sesión nocturna: su leal sirviente, Mardoqueo, nunca fue recompensado por evitar un intento de asesinato en contra del rey. Lleno de gratitud, el rey ordenó el reconocimiento público inmediato de esta acción. Mardoqueo recibió el oportuno favor del rey a manos de su propio enemigo, Amán, quien fue colgado de la horca que él mismo había preparado. Piense usted esto: la aniquilación de toda una raza se previno en parte porque Jerjes no podía dormir. 

Personalmente he abordado algunos asuntos cruciales con Dios durante varias sesiones nocturnas, tal como lo hicieran Jacob, Samuel y el escritor de Salmos, el rey David. Si lloro de miedo, dolor o enojo, el Señor nunca condena, vacila o bosteza. Él siempre escucha y consuela. Si bien no siempre pone fin a mis lágrimas, siempre me da esperanza (si estoy dispuesta a tomarla), lo cual es mejor que darme un pañuelo.

Si bien el Señor creó el día, también creó la noche—primordialmente para dormir, por supuesto, pero no encajonemos a Dios. Cosas importantes pueden suceder a mitad de la noche. Su mirada vigilante sobre el pueblo judío a lo largo de la historia de Purimrefleja que “en efecto, el que cuida a Israel nunca duerme ni se adormece” (Sal. 121: 4). Estoy agradecida de que un sueño pueda ser entregado, un nombre cambiado, una oración pronunciada o un destino determinado a través de un encuentro con Dios durante la noche… y estoy segura de que Mardoqueo concordaría conmigo!


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