CUANDO PURAS INTENCIONES SUELTAN DIVINAS INTERVENCIONES

Por pastor Gary Benjamin
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Publicado en Festividades JudíasJanucá sobre 30 de noviembre de 2017

Nuestra familia encendió su primera vela de Janucáhace años y,honestamente, esa primera experiencia fue muy mala. No mala en un sentido negativo, sino mala como cuando comes un trocito de tarta navideña de frutas, de esas que vienen en una lata decorativa que te envió un familiar al que no le caes bien. La experiencia nos dejó un mal sabor de boca. Quizá usted esté pensando ahora, “¿Cómo podría alguien estropear Janucá?Perítame explicarle.

Esto sucedió cuando nuestros hijos, ahora adultos, eran pequeños. Como creyentes gentiles en Yeshúa, nosotros habíamos despertado a las raíces judías de nuestra fe y buscábamos incorporar las fiestas y festividades bíblicas a nuestras vida familiar. Ese año habíamos establecido una comida semanal de Shabat, que se había vuelto la parte central de nuestro tiempo familiar y devocional. Nos las arreglamos para sortear las festividades de primavera y otoño sin salir demasiado dañados por las “hierbas amargas”. Lentamente nos abrimos paso a tropezones por las plegarias hebreas y experimentamos sin descanso recetas de jalá, hasta que las tiendas del barrio se quedaron sin miel. Dentro de todo, yo sentía que nos estaba yendo muy bien, esto es, hasta aquel diciembre y hasta nuestra primera Janucá.

Esperaba una respuesta diferente de los niños cuando les dije que pondríamos en práctica Janucá. Pensé que enfatizar un divertido tiempo de celebración durante el cual comemos montones de cosas fritas, como latkesde papa y donas y jugamos al dreidel, sería suficiente para despertar su interés. Pues no. Dije, “leeremos una historia sobre una familia que luchó para liberar al pueblo judío de la tiranía, y sobre un milagro que sucedió en la re-dedicación del Templo”. Seguro eso los engancharía. Pues no. “Una cosa más: recibirán un regalo cada una de las ocho noches de Janucá.” Su reacción a esa afirmación competiría con cualquier expresión de júbilo cuando un equipo de fútbol gana al sonar el silbato o una carrera hasta homedecide al ganador la Serie Mundial. Mirando en retrospectiva, me doy cuenta de que no estaba manejando sus expectativas muy bien.

La primera noche de Janucállegó con mucha expectación por parte de todos. Mi esposa Jerri había trabajado duro preparando la comida y los regalos. El aroma de alimentos fritos flotaba en el aire. La mesa estaba puesta. La januquiá, con sus nueve brazos en lugar de los usuales siete de una menoráregular, fue preparada con dos velas en ella. Dijimos a los niños que una de las velas, la llamada “luz sierva”, sería la primera vela en encenderse, lo que era una imagen de Yeshúa, la luz que vino al mundo. Así, empezamos la noche encendiendo las velas. De ahí en adelante todo se fue para abajo. El siguiente es un breve resumen de cómo transcurrió la noche.Leí la historia. Los niños pensaron que era aburrida y se preguntaban cuándo abriríamos los regalos. Jugaron al dreidelcomo por dos minutos y después les pareció confuso, aunque SÍ les encantaron las monedas de chocolate que usamos. Odiaron los latkesde papa y dijeron, con lágrimas en los ojos, que eran asquerosos, y comieron solo un trocito regañadientes. No les gustó el relleno de las donas  y los regalos que compramos en la tienda de descuentos les parecieron patéticos. Pensando rápido en cómo salvar el día y sabiendo que la Navidad se hallaba a la vuelta de la esquina, les enseñé la canción navideña 12 Days of Christmas(12 días de Navidad) y les encantó.

Así fue que experimentamos un fracaso de Janucá. Fracasamos porque no entendimos que el corazón de Janucáno es la comida, la diversión o los regalos, sino una devoción y dedicación completas al Señor.

Para comprender Janucáes necesario caminar por el “paseo de la fama” espiritual. Al hacerlo, usted notará algo que tienen en común personajes como Abraham, Rahab, Rut, David, María, los discípulos, etc. Dios hace grandes cosas con los sencillos, los ordinarios, aquellos que están en desventaja y los débiles. Se especializa en hacer su mejor trabajo a través de cualquier individuo, joven o viejo, cualquier familia, mezclada o quebrantada, que dedique su vida a buscarlo, amarlo y servirlo.

Janucáes una lección que ilustra cómo es cuando la simple obediencia se encuentra con la omnipotencia, cuando unas puras intenciones sueltan divinas intervenciones. Un gran milagro sucedió en el Templo. Comparado con otros milagros de la Biblia, como aquellos que sucedieron a lo largo del ministerio terrenal de Yeshúao de la iglesia primitiva, quizá no parezca grandioso. Después de todo, Dios ya había multiplicado aceite antes con Eliseo y la viuda y,  ¿cómo calificaría usted la apertura del Mar Rojo en comparación a una luz que ardió por ocho días?

Los milagros no nos son dados para deslumbrarnos o para ser medidos y que se determine cuál es el mayor. Los milagros nos son dados para enseñarnos a ver la realidad desde la perspectiva de Dios. Si se los permitimos, los milagros pueden adiestrarnos para pensar de forma diferente acerca de lo imposible. “Pues con Dios todas las cosas son posibles.”

Ahora, como familia, aún comenzamos Janucácon una gran fiesta, comiendo montones de alimentos fritos como latkesde papa y donas rellenas de jalea, y jugando al dreidel. Leemos la historia de “El gran milagro que sucedió ahí” y sí, aún cantamos The 12 Days of Christmas, pero el énfasis de la noche recae en el momento en que hacemos una pausa para re-dedicar nuestras vidas y decir:

Toma mi altar profanado

Ven y limpia, que sea reparado

Para que cuando falle pueda correr a tu lado

 

Y con cada vela de la menorá

Que la noche iluminará

ruego que tú enciendas

en mí, Yeshúa

Un deseo por tu fuego y tu brillar

 

Haz de mi cuerpo mortal

Una casa digna de tu nombre

Despójame de la suciedad

y todo aquello que avergüence

 

Toma mi reserva de aceite

incapaz de arder por mucho tiempo

Oh, cómo ruego poder un día decir

“¡Un gran milagro sucedió aquí!”

 

En esta Janucá

En esta Fiesta de la Dedicación

Dedico a ti mi ser, Señor

 

3 Words & Music por Marty Goetz

© 2006 Singin’ in the Reign Music/ASCAPv

(Traducción libre: Alejandra Ramírez Olvera) 

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Gary Benjamin es el pastor asociado del ministerio profético y de oración en la iglesia Gateway. Está casado con Jerri y tiene cinco hijos, todos los cuales trabajan en el ministerio a tiempo completo, y doce nietos.

 

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