LA “NER TAMID”

La eterna luz de Janucá

Por Dra. Barri Cae Mallin Seif
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Publicado en Festividades JudíasJanucá sobre 10 de diciembre de 2016

Entonces llegó Janucá; era invierno en Jerusalén. Yeshúa caminaba en el Templo, alrededor del pórtico de Salomón. Los líderes de Judea lo rodearon, diciendo, «¿Por cuánto tiempo nos tendrás en suspenso? ¡Si eres el Mesías dínoslo francamente!»” Juan 10:22-23

Janucá, también conocida como la Fiesta de la Dedicación, el Festival de Luz o la Fiesta de las Luces, significa distintas cosas para distintas personas. Para los niños judíos significa un regalo cada noche durante las ocho noches de Janucá. Para el judío puede significar una festividad similar a Navidad, con su mercantilismo. Sin embargo, para el creyente en Yeshúa (Jesús) la festividad tiene un significado especial.

La palabra “Janucá” se encuentra en los siguientes versos. Aparece en Proverbios 22:6 como “entrenar” y como la palabra “dedicación” en Nehemías 12:27, 2 Crónicas 7:9 y Esdras 6:16. La palabra es mayormente conocida por su relación con el altar de la re-dedicación mencionado en 1 y 2 Macabeos, en los libros apócrifos. Un dato interesante sobre Janucáes que ocurrió durante el período intertestamental, es decir, los años silentes entre la conclusión del Antiguo Testamento y el inicio del Nuevo Testamento.

Janucá siempre sucede en el 25 de Kislev. Esta festividad tiene uno de los contextos más notables, y una de las más vívidas historias de todos los textos bíblicos e históricos. Comenzamos con Alejandro Magno, nacido en el 356 a.C., hijo de Filipo II, quien fuera rey de Macedonia. Desde temprana edad, Alejandro mostró un tremendo talento militar. Fue hecho comandante del ejército de su padre a la edad de 18 años y, al ser asesinado su padre, se convirtió en rey en el 336 a.C., a la edad de 20 años. Dos años más tarde invadió el imperio persa.

Alejandro tenía un ferviente deseo de convertir al griego en el idioma oficial de todas las naciones del mundo. Triunfó y trajo al mundo civilizado las costumbres, literatura, arquitectura e idioma griegos. Cuando la cultura griega se fusionó con la cultura del Medio Oriente creó un nuevo híbrido cultural—el helenismo.

La influencia del helenismo en el imperio romano, el cristianismo y el occidente fue monumental, pero es la interacción entre judíos y griegos lo que resulta en extremo interesante.

Las interacciones iniciales parecían positivas. Para los judíos, los griegos eran una nueva y exótica cultura de occidente. Ellos produjeron filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles. Su amor por la sabiduría, el arte, la ciencia y la arquitectura los distinguía de otras culturas con las cuales los judíos habían interactuado. El idioma griego era considerado tan hermoso que el Talmudlo nombró el más hermoso de los idiomas. Los rabinos decretaron que un rollo de la Toráincluso podía ser escrito en Griego (la Septuaginta).

Los griegos nunca habían conocido a nadie como los judíos, la única nación monoteísta del mundo, con su particular concepto de un Dios amoroso. Los judíos tenían profundas y complejas tradiciones legales y filosóficas. Tenían tazas de alfabetización y de bienestar social jamás vistas en el mundo antiguo. Cuando Pablo escribió su carta a la Iglesia en Roma no la escribió en latín, la escribió en griego.

De vuelta a Alejandro. La pasión que lo impulsó a dispersar la cultura griega también se coló en los corazones de los generales a su servicio. Cuando murió no dejó heredero. Su imperio fue dividido en cuatro partes y dado a cuatro generales: Casandro tomó Grecia y Macedonia; Lisímaco tomó Asia menor; Seleuco tomó Siria y Ptolomeo tomó Egipto. El padre de Seleuco era Antíoco. Seleuco construyó la capital y la nombró Antíoco, en honor a su padre. Antíoco también es conocida como Antioquía.

Antioquía fue una de las más bellas ciudades en el mundo. Construirla fue algo muy sabio porque se convirtió en la tercera ciudad más importante del imperio romano. Roma era la primera, Alejandría la segunda y Antioquía la tercera. Si bien muchos de quienes conformaban escalafón superior de la sociedad judía y el mundo Mediterráneo abrazaron el helenismo (incluso hasta el punto de dar la espalda al judaísmo no circuncidando a sus hijos, no guardando las leyes dietéticas koshery no guardando el Shabat), un vasto número de judíos se mantuvo fiel.

Este rechazo del estilo de vida helénico fue visto con gran hostilidad por muchos griegos y considerado una forma de rebelión. Las exóticas diferencias que atrajeron unos a otros ahora servían como polvorines para encender guerras. Dado que Israel se hallaba en medio de la combatiente Syria seléucida y el ptolemaico Egipto, los judíos que se rehusaron a asimilarse se vieron atrapados en el fuego cruzado.

En el 75 a.C., Antíoco IV llegó al poder. Se nombró a sí mismo TeosEpífanes, Dios manifiesto. Se piensa que él es ampliamente presentado en la profecía de Daniel 8 y 11, dado que es descrito como el prototipo del máximo y final anticristo. En el año 168 a.C., Antíoco se lanzó a la guerra en contra de Ptolomeo en Egipto y lo conquistó a él y a su ejército. Esta fue una muy importante y estratégica victoria porque Antíoco tomó control de Egipto.

En aquel entonces, Egipto proveía mucho del grano distribuido en toda la región (¿se acuerda de José?). Entonces, Roma envió un ejército a Egipto para confrontar a Antíoco. Se le advirtió que se llevara a sus tropas de vuelta a Siria o enfrentaría una guerra contra Roma. Frente a este ultimátum, Antíoco dudó y pidió más tiempo para pensar. Roma no cedería; demandó una respuesta inmediata. Antíoco fue forzado a retirarse, pero a su regreso a Antioquía pasando por Israel, dejó salir su ira, venganza, frustración y odio sobre la nación. Esperó hasta el Shabat,a sabiendas de que en ese día los judíos se rehusarían a levantarse en armas.

Dejó a su ejército en libertad de llevar a cabo una masacre sobre Jerusalén. Tomó un ídolo de Júpiter, lo colocó en el Lugar Santísimo y ofreció un cerdo en el altar sagrado. Con los jugos, profanó todas las vasijas sagradas del Templo. Llamó a rameras para tener una orgía en el Templo (1 Macabeos 1:14-15, 40-50, 60-64) y forzó a todos los judíos a conformarse a las costumbres e idolatría griegas.

En el 167 a.C., Antíoco envió un oficial a Modiín, una ciudad al noroeste de Israel. Había un anciano sacerdote, Matatías Macabeo, quien tenía cinco hijos. La familia Macabea lideró la insurgencia contra Antíoco. En el 166 a.C., Antíoco trató de aplastar a los Macabeos pero Judá, el hijo de Matatías, superó a este grupo con un ejército mucho más pequeño. Así, Antíoco entró a Israel con un gran ejército en el 165 a.C. No obstante, en Emaús(Lucas 24) Judá sorprendió a Antíoco de noche, casi venciéndole (1 Macabeos 3:43-60, 4:8-11, 19-25). Antíoco se retiró, solo para regresar a Israel más tarde. Invadió Israel pero Judá lo derrotó por completo.

Así, Judá, su ejército y el pueblo fueron a Jerusalén para consagrar y dedicar de nuevo el Templo. 1 Macabeos nos dice que ya que el altar sagrado había sido profanado, las viejas piedras fueron hechas a un lado hasta que un profeta pudiese decirles qué hacer con ellas. El pequeño grupo comenzó a reconstruir el altar, piedra por piedra.

Deseaban re-dedicar el Templo a Dios y necesitaban aceite. Alguien encontró una pequeña cantidad y, aunque solo era suficiente para un día, encendieron el aceite de todas formas. El viaje de un centinela para conseguir más aceite tomaría ocho días: cuatro días para conseguir el aceite y cuatro para volver. No tenían elección. Necesitaban aceite, así que el centinela partió.

El aceite ardió por todo un día, luego por dos días, milagrosamente por tres, cuatro, cinco, seis, siete, ¡ocho días! El centinela volvió y el aceite aún estaba ardiendo, un milagro de luz. ¡Esa es la Fiesta de las Luces, la Fiesta de la Dedicación, el Festival de la Consagración! (La falta de aceite significaría no más “luz eterna”, también conocida como Ner Tamid. En cada sinagoga, incluso hoy en día, una luz se deja ardiendo; es la Ner Tamid,  la “luz eterna”.)

Janucácelebra la dedicación y la consagración, e inclusive la unción, con la hermosa combustión de aceite. A fin de obtener aceite, las aceitunas son prensadas. El resultado de la presión es belleza. El aceite en la Biblia, shemen en hebreo, significa “brillar o ser lustroso”. El aceite untado en la madera la hace brillar. Cuando uno unge algo, brilla. ¡Nuestro Mesías Yeshúa(Jesús) brilla! ¡Él es el Ungido!

El gran profeta judío Hillel dijo una vez que uno debe ascender en los asuntos de santidad, no descender. Con ello en mente, la menoráde Janucáes encendida y una luz/vela adicional es añadida cada noche durante la festividad de ocho noches. Si uno viaja a Jerusalén, hay luz por doquier, pues la ciudad se llena con luces de las muchas Januquiásdispuestas frente a las ventanas.

Así que aquí estamos, en Israel. En Juan 10:22 vemos aYeshúa. El verso señala que es invierno; está oscuro y aun así la luz del mundo está en Jerusalén. Eso es interesante, porque Janucáno se menciona entre las fiestas del Antiguo Testamento, tal como todas las otras son mencionadas en Levítico. No es una de las tres principales: Pésaj, Shavuoto Sucot, pero Janucá había sido la última gran liberación experimentada por los judíos y no hubieron más profetas en la tierra de Israel desde el término del Antiguo Testamento hasta la aparición de Juan el Bautista.

Con todo, vemos a Jesús—a Yeshúa—en Jerusalén, en el invierno, en el pórtico del Templo, rodeado de luz. Aquí, en medio de ellos, está Jesús. Él es el Señor de Luz en el Festival de Luz. Aquí y durante el Festival de Luz, él declara su naturaleza mesiánica.

Esta maravillosa festividad dedica a nuestro maravilloso Señor. Mire todas las luces que hay en la época navideña—luces en edificios, hogares, árboles, negocios, ventanas, balcones y aparadores. La luz celebra a Jesús. Él es la luz del mundo, la Or HaOlam, la esperanza del mundo. El festival de Janucácelebra su luz y liberación. Liberación de la muerte y de la tumba. Liberación de la oscuridad hacia la luz, de lo profano a lo sagrado.

“Jesús les habló otra vez a los fariseos diciendo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.” Juan 8:12

“Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Co 4:18

¡Yeshúaes la luz del mundo! Él es glorioso; él es eterno; él es la Ner Tamid, ¡la eterna luz de la januquiá!


Barri cae Mallin Seif es una instructora, autora y teóloga. Su experiencia le ha merecido poder desempeñarse en ventas corporativas,educación de escuela dominical, viajes, instrucción de seminario bíblico, como autora y conferencista y, en su calidad de presidenta de Maasay Yahdav, le ha permitido hacer viajes a Israel dos veces al año para llevar ayuda humanitaria.

Barri posee un doctorado en Estudios Bíblicos por el seminario teológico Trinity. Su enfoque fue el estudio exegético de Romanos 10:4. Obtuvo su maestría en Administración de Negocios por la universidad Amberton, concentrándose en administración general. Se graduó en Psicología de la universidad Stephens.

Sus obras publicadas incluyen tres devocionales, “Intimate Moments with the Hebrew Names of God”, Bridge-Logos editores, 1999, “The Name – HaShem Daily Devotional Worship”, CreateSpace editores, 2010, y “There’s Just Something about That Name,” Bridge-Logos editores, 2011.


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