UN RABINO EXAMINA LAS FIESTAS DE OTOÑO

Por rabino Jonathan Bernis
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Publicado en Artículos Destacados, Festividades Judías, Rosh Hashaná, Sucot, Yom Kipur, sobre 28 de septiembre de 2016

A medida que el verano se desvanece y el otoño del añose aproxima, entramos en un período en el calendario judío extremadamente importante, conocido como las Fiestas del Otoño. De hecho, tres importantes festividades bíblicas ocurren en rápida sucesión: Rosh Hashaná(el año nuevo judío), Yom Kipur(el Día del Perdón y el día más santo del año) ySucot(la Fiesta de los Tabernáculos o de las Cabañas). Proféticas en naturaleza, las tres aún están por cumplirse.

¡Personalmente amo esta época del año! De hecho, el otoño es mi estación favorita. En muchas partes de los Estados Unidos, así como en otras regiones del mundo, el otoño da paso a un tiempo de fresco alivio tras el calor calor del verano. Vibrantes tonos de rojo y amarillo nos asaltan literalmente con un festín de color para la vista. Los días se hacen más cortos y, para el pueblo judío alrededor del mundo, el otoño marca el inicio de las Fiestas de Otoño, también mis favoritas, empezando con la Fiesta de las Trompetas o Rosh Hashaná.

Levítico 23 revela el plan de Dios de encontrarse con su pueblo Israel, así como con todos quienes han sido injertados a través de la fe en el Mesías de Israel. Nos habla de un tiempo en el que Moisés oyó la voz del Señor diciendo, “Habla a los hijos de Israel y diles: «las fiestas del Señor, que proclamarás como convocaciones santas, son mis fiestas»” (Traducción libre de los versículos 1-2, NKJV)

Rosh Hashaná

Una trompeta (o shofar) se tocaba como advertencia: “ Cuando yo traiga espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tome a un hombre de su territorio y lo ponga como centinela, si él ve venir la espada sobre la tierra y toca la trompeta para advertir al pueblo, cualquiera que oye el sonido de la trompeta y no se deja advertir, y al llegar la espada se lo lleva, su sangre caerá sobre su propia cabeza.” (Ezequiel 33:2-4)

Creo que estamos viviendo el tiempo en que Dios nos está llamando a arrepentimiento. La trompeta está por sonar, significando así el regreso del Mesías. Aquellos quienes viven para él anhelan este día, y lo verán como un maravilloso tiempo de gozo y triunfo, peor quienes no están a cuentas con Dios experimentarán temor y destrucción.

El profeta Sofonías nos insta, “Busquen al SEÑOR, ustedes los mansos de la tierra, los que ejecutan su decreto. Busquen justicia, busquen mansedumbre; quizás serán protegidos en el día del furor del SEÑOR”. (versículos 2-3)

El profeta del Antiguo Testamento está hablando del mismo evento al que Pablo se refiere en 1 Tesalonicenses 4:16-17: “sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre.”

¿Están sus oídos afinados para oír el toque de trompeta? Los míos lo están, aunque no creo que habrá quien tenga que esforzarse para oírlo. Ninguna persona viva (o muerta) podrá evitar oírlo. Por supuesto, aun así existirá el elemento sorpresa cuando la trompeta toque. Para algunos esta sorpresa estará llena de terror y lamento. Para otros, será una sorpresa de inimaginable gozo.

“¡Ay del día del Señor! Cercano está, y viene como un día de destrucción de parte del Todopoderoso…¡Toquen la trompeta en Sión y griten en mi santo monte! ¡Tiemblen todos los habitantes de la tierra porque viene el día del SEÑOR!” (Joel 1:15, 2:1)

2 Pedro 3:10-12 lo describe así:

“Pero el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Ese día los cielos desaparecerán en medio de un gran estruendo, y los elementos arderán y serán reducidos a cenizas, y la tierra y todo lo que en ella se ha hecho será quemado. Puesto que todo será deshecho, ustedes deben vivir una vida santa y dedicada a Dios, y esperar con ansias la venida del día de Dios.”

¿Cómo ve usted este día? ¿Con terror o euforia? Si no está seguro, necesita volverse de sus pecados y rendir su vida a Yeshúa. Todo lo que se necesita es una simple oración de arrepentimiento. Puede hacer esa oración justo ahora, en donde quiera que esté. Solo dígale a Dios que se da cuenta de que es usted un pecador y merece castigo. Dígale que acepta el sacrificio de Yeshúapor sus pecados, sabiendo que él pagó la penalización cuando fue crucificado en lugar de usted. Pídale que le perdone y limpie, y le ayude a caminar en justicia por el resto de su vida.

La gracia de Dios está disponible para todo el que la pida, y una vez que haya usted entrado en su gracia, estará listo para el toque de trompeta que está por sacudir al mundo entero.

Yom Kipur

El día más santo del año judío es Yom Kipur—un tiempo solemne de reconocimiento de los pecados y búsqueda del perdón y misericordia de Dios. En hebreo, la palabra Yomsignifica “día” y Kipursignifica “cubierta o expiación.”

También conocido como Día del Perdón, Día de la Expiación o Día de la Propiciación , Yom Kipurera la única ocasión del año en que se permitía al sumo sacerdote entrar al lugar santísimo del Templo para hacer expiación por el pecado—tanto el propio como el de los integrantes de su familia y de la nación entera. Lo que es más, se le requería sacrificar un toro y una cabra y luego salpicar la sangre de estos animales sobre el propiciatorio (o asiento de la misericordia). Luego de esto, un chivo expiatorio era traído a los líderes de Israel. Ellos debían poner sus manos sobre el animal, simbólicamente poniendo los pecados de la nación sobre él para luego llevarlo al desierto, adonde se llevaba los pecados de la nación.

¿Por qué dos cabras? La primera era para expiar (pagar) por los pecados del pueblo. La segunda era para llevar dichos pecados lejos de su presencia. La sangre de la primera cabra traía perdón. La segunda cabra traía purificación y rectitud temporales. A medida que otro año llegaba a su fin y el pueblo se acercaba a otro Día del Perdón, una vez más se necesitaba sacrificio, pues el pueblo estaba cubierto con la suciedad y mugre de su naturaleza pecaminosa, y necesitaba desesperadamente otro sacrificio.

Yom Kipur anticipa el día profetizado en Isaías 59:20. Quizás el más grande de los antiguos profetas, Isaías esperaba el Yom Kipurque ha de poner fin a todos los Yom Kipurs, cuando “El redentor vendrá a Sión, a aquellos de Jacob quienes se arrepientan de sus pecados”. Ese día, todos los pecados de Israel serán perdonados por siempre y no se requerirán más sacrificios animales.

Nosotros quienes abrazamos la verdad del Nuevo Pacto entendemos que Yeshúacumple con el requerimiento de sangre para expiación. Él es el sacrificio final por nosotros y no hay más necesidad de expiación por sangre fuera de su trabajo redentor. Necesitamos comprender que sin el Mesías nadie, incluido el pueblo judío, recibe perdón de pecados.

Creo que ese día está cercano. El pueblo de Israel, y de hecho, los pueblos de toda nación, tribu y cultura, se encontrarán cara a cara con el mismísimo Señor Yeshúa.Jesús es nuestro sumo sacerdote, el sacrificio para el perdón de nuestros pecados y nuestro chivo expiatorio—los tres en uno.

De acuerdo con Hebreos 9:24, “Cristo no entró en el santuario hecho por los hombres, el cual era un mero reflejo del verdadero, sino que entró en el cielo mismo para presentarse ahora ante Dios en favor de nosotros”. El versículo 28 dice que Jesús no tuvo que hacer un sacrificio anual como lo hacía el sumo sacerdote con sangre que no era suya. En lugar de eso, “Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; pero aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a los que lo esperan.”

Yeshúa HaMashíaj (Jesús el Mesías) regresará pronto a la tierra, trayendo paz duradera y libertad de los efectos del pecado a todos quienes hayan aceptado su sacrificio.

Sucot

También conocida como la Fiesta de los Tabernáculos, Fiesta de la Cosecha o Fiesta de las Cabañas, Sucotinicia solo cinco días después de Yom Kipur. Es un período de siete días en el que el pueblo judío recuerda la fidelidad y provisión de Dios a lo largo de los cuarenta años que sus miembros vagaron por el desierto.

Ellos recuerdan la provisión de Dios en forma de agua, comida, abrigo, guía, luz y calor durante los años en el desierto. Durante esta semana, las familias viven cada una en una pequeña morada temporal (o cabaña) cubierta con ramas. Por la noche ven las estrellas y recuerdan la promesa de Dios a Abraham de que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas en los cielos.

Para mí, este festival apunta directamente a Yeshúa.Primero, tal como Dios proveyó lo necesario para cubrir las necesidades del pueblo en el desierto, Yeshúaes el pan y agua espiritual para todos aquellos quienes creen en él.

“Yo soy el pan de vida. El que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Juan 6:35)

Yeshúa mismo se identificó como el “pan de vida” y luego señaló, “Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que desciende del cielo para que el que coma de él no muera. Yo soy el pan viviente que descendió del cielo; si alguno come de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne” (Juan 6:48-51).

Una ceremonia llamada Nisuj HaMayim (“sacar agua”) se realizaba cada día durante Sucot. El sumo sacerdote y su asistente sacaban agua del estanque de Siloé y vertían agua y vino en el altar del Templo, mientras el pueblo cantaba, “con gozo sacarán agua de los manantiales de salvación” (Isaías 12:3).

Dios dijo al profeta Zacarías, “Este es el hombre llamado el Retoño. Él echará ramas desde donde está y construirá el templo del Señor. Así es, él construirá el templo del Señor. Entonces recibirá el honor real y desde su trono gobernará como rey; también desde su trono servirá como sacerdote y habrá armonía perfecta entre sus dos oficios” (Zacarías 6:12-13, NTV).

Jeremías también anticipó este día: “En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar para David un Retoño de justicia, que practicará el derecho y la justicia en la tierra. En aquellos días será salvo Judá, y Jerusalén habitará segura. Y este es el nombre con el cual será llamada: ‘El Señor, justicia nuestra” (Jeremías 33:15-16)

Claramente, estos profetas anticipaban expectantes el día en que Yeshúanuestro Mesías tome su lugar en el trono en Jerusalén y asuma su posición como sacerdote y rey.

¡Estoy convencido de que este maravilloso y glorioso día está cerca!


Por rabino Jonathan Bernis – fundador y presidente de Jewish Voice Ministries International

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