SHAVUOT: ¡SÍRVALO CON LECHE!

Estudios mesiánicos de las fiestas judías

Por Bonnie Saul Wilks
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Publicado en Festividades JudíasShavuot sobre 5 de mayo de 2015

“Además del día de descanso, estos son los festivales establecidos por el Señor, los días oficiales para asamblea santa que deberán celebrarse en las fechas señaladas cada año.” (Levítico 23:4 NTV).

Fiesta Shavuot, Fiesta de las Semanas o Pentecostés

ResumenShavuot cae, en el calendario judío, cincuenta días después del sabbat de Pascua. Es la segunda de las tres principales fiestas del Señor, y guarda gran importancia, tanto agrícola como histórica. Ubicada justo entre Pascua y Sucot (o la Fiesta de los Tabernáculos), su contexto histórico conmemora la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. En Pascua, el pueblo judío fue liberado de la esclavitud en Egipto, y en Shavuot recibió la Torá. La importancia agrícola de Shavuot está conectada con la cosecha de las primicias que eran llevadas al Templo anualmente.

Los cristianos conmemoran Pentecostés, que coincide exactamente con Shavuot. Recuerdan el milagroso derramamiento del Espíritu Santo sobre los discípulos, y su consecuente empoderamiento tras la ascensión de Yeshúa. Mientras los 120 esperaban en Jerusalén por este gran regalo de fuego y materialización, sus corazones desesperaban por la visitación de su amado.

Lecturas – Levítico 23:15-17 y Éxodo 34:22

Palabras hebreas Shavuot significa “semanas” en hebreo, y la festividad judía de primavera es llamada “Fiesta de las Semanas”. Los cristianos llaman a esta celebración “Pentecostés”— que significa “cincuenta” en griego—por los cincuenta días que deben contarse a partir de la mañana siguiente al sabbat de Pascua para calcular el día de la celebración de Shavuot. Fue en ese día, tras la muerte y resurrección de Yeshúa, que el Ruaj HaKodesh, o Espíritu Santo cayó sobre aquellos quienes esperaban en Dios para recibir valentía y poder en aquel aposento alto en Jerusalén. Éste momento es considerado el nacimiento de la Iglesia o Cuerpo del Mesías (Hechos 2). De acuerdo con la tradición judía, la Torá (nombre hebreo para los primeros cinco libros de la Biblia), también llamada Pentateuco en griego, fue dada a Moisés en el Monte Sinaí durante Shavuot. La palabra hebrea para “leche” es jalav, y para “miel” es devash.

Pensamiento devocional -Pensamiento devocional – Para entender totalmente Shavuot es necesario comprender la relación existente entre Pascua y Shavuot. Pascua marca la liberación física de Israel de la esclavitud en Egipto (Éxodo 12:7). Durante la semana de Pascua, de acuerdo con Éxodo 12:20, Dios ordenó que “pan sin levadura” fuese comido por los israelitas. Sangre de cordero untada en los dinteles fue el símbolo redentor de la primera comida de Pascua de la Historia, hace tantísimos años. Para reforzar este significativo evento se sacrificaban corderos pascuales, esto es, hasta que Jerusalén fue destruída en el año 70 de la era común. Más tarde, el apóstol Pablo escribió a los corintios: “El Mesías, nuestro cordero pascual, ha sido sacrificado por nosotros”. Aquellos que abrazaron a Yeshúa fueron instruidos a guardar la Pascua del Nuevo Pacto o Cena del Señor, “no con la levadura de malicia y perversidad, sino con el pan no leudado, de sinceridad y verdad.” (1 Corintios 5:7-8)

Shavuot o Pentecostés contrasta con los rituales de la Pascua. Los israelitas fueron instruidos a preparar y presentar “dos hogazas de pan horneado con levadura” hecho con las primicias de la cosecha de trigo, que madura al inicio de Shavuot. Estas hogazas leudadas habrían de ser mecidas delante del SEÑOR en acción de gracias, con un corazón lleno de aprecio (Levítico 23:15-20).

Leudar era un símbolo de la naturaleza pecaminosa de la humanidad. Tradicionalmente, los rabinos judíos enseñaban sobre el yetzer hará, o la proclividad a hacer el mal que reside en hombres y mujeres desde el momento del nacimiento. Pablo nos enseña que hemos de despojarnos de la levadura de “malicia y perversidad”.

Las dos hogazas leudadas presentadas en Shavuot constituían un símbolo del hombre pecaminoso – tanto judío como gentil (Salmo 14:2-3; Romanos 3:9-10, 23), pero en el primer Pentecostés, una promesa dada en profecía fue cumplida al mecer los sacerdotes estas dos hogazas en el Templo. Los profetas de antaño predijeron siglos antes la venida del Espíritu Santo. Ezequiel proclamó que Dios “derramaría su espíritu sobre la casa de Israel (Ezequiel 39:39) y les daría un corazón no dividido y pondría un nuevo espíritu en ellos, removiendo el corazón de piedra y dándoles un corazón de carne” (Ezequiel 11:19).

Zacarías habló de cómo el Mesías Yeshúa provendría de la casa real de David, moriría por nuestros pecados y derramaría un espíritu de gracia y súplica sobre los habitantes de Jerusalén, quienes contemplarían a aquel a quien traspasaron (Zacarías 12:10; Salmos 22:16; Juan 20:37).

Joel predijo el “derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne”, y esto se convirtió en una esperanza para todos los creyentes en todas las naciones (Joel 3:1). Durante el ministerio de Yeshúa sobre la tierra, él confirmó la promesa del Padre a sus discípulos; “El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y los guiará a toda verdad” (Juan 14:26).

En el momento e que ascendía, Yeshúa de nuevo declaró a aquellos que le veían subir a los cielos, a su padre, “No abandonen Jerusalén, sino esperen el regalo que mi padre les prometió, del que me han oído hablar… recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán mis testigos en Jerusalén y en toda Judea y en Samaria y hasta los confines de la tierra” (Hechos 1:4-8).

Personalmente he experimentado y atestiguado el derramamiento del Espíritu Santo numerosas veces en mi vida. El derramamiento de Toronto, Canadá, atrajo a miles por muchos años. Lo mismo la visitación en Brownsville, Florida. Mi iglesia en Texas tuvo avivamiento por años. Vi niños en su academia, llenos del Espíritu Santo, profetizar y tener visiones a lo largo de dos semanas, tras un período de arrepentimiento (Joel 2:28).

En un patio en Etiopía, un grupo de alrededor de 20 personas fue inesperadamente sobrecogido por un encuentro con el Espíritu Santo después de que un anciano judío nos contara su historia de persecución, así como el martirio de otros creyentes judíos.

¡Estos son los días predichos por los profetas! Al celebrar Shavuot o Pentecostés, clamemos por la presencia manifiesta de Dios en nuestras vidas individualmente, así como en los servicios colectivos de adoración. El Espíritu Santo es una señal para el mundo de que Dios es real, y de que es poderoso para moverse milagrosamente en medio de nosotros.

Oración – Querido Señor, doy la bienvenida al derramamiento del Espíritu Santo que, como en el libro de los Hechos, descendió sobre todos aquellos quienes esperaban con gran anticipación. Deseo recibir la valentía y poder para proclamar que Yeshúa es “Señor de todo, y que ante su nombre toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es Señor”.

Celebraciones y tradiciones de la festividad – La tradición judía nos dice que en Shavuot es costumbre disfrutar de una o más comidas compuestas de alimentos lácteos. Algunos dicen que esta tradición sirve como recordatorio de la promesa de Dios de llevar a los israelitas, quienes vagaron por el desierto, a una tierra que fluye leche y miel (Éxodo 3:8). Otra buena razón para disfrutar productos lácteos en abundancia es que la Torá fue dada en el Monte Sinaí, y los judíos habían de recibir sus palabras como los recién nacidos reciben “leche” que nutre sus cuerpos. La “leche” de la Torá nutre espíritu y alma. ¡Cada día de la vida debería servirse con la leche de la palabra de Dios!

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