SABE A TARTA

Un Devocional de Shabat

Por Bonnie Saul Wilks
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Publicado en Shabat sobre 8 de mayo de 2018

“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” (Mateo 11:28-30)

El partir pan con otros es algo ordinario y místico al mismo tiempo.

Shabat. Cada uno es único. Cada uno trae celebración y paz. Descanso. Es un regalo de Dios para nosotros. Llega con regularidad y sin fanfarria. Viene para calmar y restaurar. Dios apartó el día para mí, para que yo tenga mayor potencial para funcionar en cualquier otro día después del sábado. Me tomó muchos años reconocer shabat como el regalo que es.

Ahora mi esposo y yo apartamos el día y a menudo compartimos la cena en Erev Shabat, o la víspera de Shabat, acompañados de queridos amigos. Tras el ritual de las bendiciones, la noche se enriquece más y más con cada bocado de comida y cada palabra de conversación. A veces, tras la cena, formamos un círculo de oración y cada invitado comparte los asuntos que están en su corazón. Algunas lágrimas se derraman, algunos temores huyen y los corazones desbordan con perspectiva renovada y esperanza reavivada.

Aun cuando guardar y santificar el séptimo día es el cuarto mandamiento, nadie me fuerza a soltar las cargas de la semana—es terapia. Yo elijo este descanso porque es bueno para mi alma y cuerpo. No obstante, al inicio la disciplina de guardar el Shabat me resultaba un trago amargo—algo que necesitaba pero odiaba. Ahora que sé que la medicina le hace bien al cuerpo, gozosamente pierdo ese día de trabajo y saboreo lo que gano en paz mental y restauración corporal.

Me acerco al Shabat con ligereza y dulce expectativa—arrebatando un gran pedazo de descanso para mi alma y cuerpo, y permitiendo a su medicina penetrar profundamente, calmando el estrés y la fatiga de la semana. Me enfrentaré a la nueva semana con el tanque lleno y el rostro descansado.

Para mayor estudio…

Lea Éxodo 20:8-11, Isaías 58:13, Mateo 5:17-19

Intégrelo a su vida diaria…

Usted hallará una simple explicación y guía de Shabat en mi libro “Sabbath: A Gift of Time.” Planee una comida en su casa e invite a algunos amigos. No es necesario que sea algo lujoso. Puede ordenar comida a domicilio, si le es más fácil. Disfrutará el compartir comida y compañerismo a medida que inicia el Shabat. Más importante que eso: repose sus pies al día siguiente. Descanse sin culpa. Detenga sus actividades durante ese día y haga cosas recreativas y que le den placer. Intente hacerlo por algunas semanas seguidas. Arrebate un gran trozo de Shabat y disfrútelo. Quizá le sepa a medicina al principio, pero después sabrá a tarta y funcionará como medicina.


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