EL GOZO DEL SABBAT

Un Principio Bíblico en la Vida Judía

Por Dr. Raymond L. Gannon
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Publicado en Festividades JudíasRevista Zealous, Shabat, sobre 8 de mayo de 2018

El Shabat indudablemente ha transitado por los corredores de la historia hasta llegar a ser la institución judía más importante, incluso excediendo en importancia a la sinagoga. El Shabat es la “novia” o “reina” del judaísmo. Alrededor del Shabat se basa la religión de Moisés, David, Isaías, Nehemías y Yeshúa. Todo en el judaísmo, y sin duda en toda la Biblia, orbita el Shabat.

Sha-BAT (hebreo), SHA-bas (yídish), o sabbat (español) significa “cesar de trabajar, para descansar”, o “guardar un Shabat”. Encontramos al Shabat ya en el relato de la Creación en el Génesis, donde a Dios mismo se le ve descansando y refrescándose. En segundo lugar, hallamos el guardar el Shabat entre los mandatos sociales conocidos como los Diez Mandamientos, dados en el Sinaí.

La primera ocasión sugeriría un patrón a seguir por todo lo creado, es decir, tomar un día de refrigerio espiritual tras seis días de trabajo. La segunda causa del Shabat (Ex. 20:8-11) fue la herencia única del Pueblo Elegido. Aquellos cuyos antepasados habían sido liberados por Dios de la esclavitud egipcia, fueron privilegiados al poder conmemorar, por siempre, esa liberación de tan implacable esclavitud, al honrar el día de descanso propio de los hombres libres. Esta es una razón por la que la experiencia de la pascua del Éxodo y la observancia del Shabat se hallan tan entrelazadas, tanto en las Escrituras como en la liturgia judía.

El Shabat, promulgado por Dios y honrado por Israel, fue una señal de la relación de pacto perpetuo entre Dios y su pueblo elegido, ya liberado (Ex 31:12-17). Al ordenar la observancia del Shabat, Dios enviaba un mensaje dual: (1) Él se preocupaba por cada miembro de la sociedad, y (2) Todo Israel y toda la humanidad debían recordar que Dios libera a los esclavos y está listo para redimir a los pueblos de la Tierra (Dt 5:14-15). Ser negligentes respecto a guardar el Shabat ofendía grandemente a Dios, quien llama a aplicar la pena de muerte a quien violase la norma. Parece que la indiferencia de Israel hacia el Shabat es vista como desprecio hacia el hacedor-de-pactos, el Dios de Israel (Ex 31:14-15; Nm 15:32-36).

Los profetas hebreos repitieron los mismos temas gemelos con respecto a la honra del Shabat: (1) Dios descansó en Shabat; (2) la importancia de recordar la liberación de Israel de la esclavitud, por parte de Dios. Por su parte, el tomar a la ligera la observancia del Shabat llevó a Ezequiel (22:8, 15-16) a clamar en santa protesta, “Ustedes han… profanado mis sábados.” Jeremías (17:21-125) de igual manera anima a Judá a oponerse a sus antepasados, quienes “no escucharon ni inclinaron sus oídos.” Una nación judía que honrase a Dios, en cambio, habría de “guardar el Shabat como día santo.”

Las costumbres rabínicas asociadas con el Shabat se desarrollaron en el antiguo Israel, durante el período intertestamentario, en la época misma de Yeshúa, y en los primeros siglos de existencia del judaísmo rabínico, lado a lado con su competencia principal, el cristianismo influenciado por el judaísmo. Yeshúa discrepaba con las nociones rabínicas que violasen la simple enseñanza de la Torá, pero él mismo honraba el Shabat y abrazó por completo su importancia, en el marco de su experiencia judía de vida, administrando libremente tanto instrucción como sanidad, dentro del contexto del Shabat. Los primeros judíos mesiánicos y los primeros cristianos, honraron por mucho tiempo Yom Shabat sin disputa alguna; ello hasta la subsecuente resolución filosófica, primero de separarse, y posteriormente de divorciarse de Israel.

Los rabinos se aferraron a los pocos ejemplos en la Torá que muestran prohibiciones de trabajo durante el Shabat, tales como el juntar maná (Ex 16:22-26), recoger leña (Nm 15:32-36) y encender fogatas (Ex 35:3). Los rabinos extendieron cuidadosamente el campo de las prohibiciones hacia esferas cada vez más amplias, hasta llegar al momento en que cualquier idea que pudiese conducir al trabajo resultaba inapropiada, como por ejemplo, usar ropa de trabajo en Shabat – lo que sugería trabajo. El Shabat se convirtió en el único día desacoplado de la semana, y por tanto, elegible para ser la novia del judaísmo.

A partir de tal énfasis en deshacerse incluso de pensamientos provocativos sobre trabajo, y en el positivo llamado al disfrute de las alegrías de Shabat, incluyendo las prácticas conyugales, Yom Shabat se convirtió en el día exaltado de cada semana – el día hacia el que apuntaba el balance de las actividades semanales. El total refrigerio en honor del pacto de Dios y las obras de gracia se convirtieron en el pilar principal de la vida judía tradicional.

Con el sonido comunal (a menudo el toque del shofar) se daba fin al trabajo y al comercio, las amas de casa encendían las velas de Shabat, y pronto una exquisita y pacífica comida, repleta de bendiciones sobre el pan (jalá) y el vino, era servida. Durante y después de la comida, canciones de Shabat eran intercaladas con oraciones y salmos. Las Escrituras, los salmos y las oraciones comunitarias de la sinagoga eran entonces llevados a casa para la celebración familiar en Erev Shabat (viernes por la noche), y luego tras cada uno de los servicios de adoración del sábado; todo combinado para promover un clima de descanso que fuese disfrutado hasta la puesta del sol de ese día.

Hoy en día en Israel, el Shabat es honrado como una festividad nacional a pesar de la falta de compromiso religioso de la mayoría de los israelíes. La mayoría practica deportes, hace caminatas, va a la playa o simplemente descansa, mientras que los vecindarios religiosos se ven más fuertemente impactados por la presencia de la novia del judaísmo. Excluyendo a los barrios judíos religiosos por supuesto, la mayoría de los judíos estadounidenses e internacionales apenas y se restringe de realizar sus actividades habituales en Shabat.

Con todo ello, la mayoría de los cristianos haríamos bien en rehusarnos a vivir como los paganos dentro de nuestras respectivas sociedades, y en lugar de eso hacer un esfuerzo deliberado por guardar un día de refrigerio cada semana, apartadopara la búsqueda espiritual. Aunque solo de Israel se espera que cada Yom Shabat exprese agradecidamente su fe nacida del pacto con Dios, así como gratitud por sus misericordias, es igualmente bueno para todos nosotros recordar que incluso el Creador halló refrigerio en el séptimo día.


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